15 de febrero de 2010

El duende de Ladrillar

El Ladrillar es una pequeña aldea situada en lo más profundo de Las Hurdes extremeñas. Los últimos días de febrero del año 1907 tuvieron lugar unos sucesos inexplicables en el recóndito paraje. Al caer la noche, los vecinos escucharon unos gritos guturales y tras correr a encerrarse en sus casas, los que se atrevieron a mirar a través de las ventanas pudieron observar cómo por las empedradas calles de la aldea, se paseaba flotando en el aire un pequeño ser de extremidades cortas y cabeza grande acompañado por dos pequeñas luminarias. Tales sucesos quedaron registrados en diversas actas oficiales de la época por el párroco Isaac Gutiérrez, que semanas después de vivir en primera persona estos insólitos hechos los expuso en el en el primer Congreso de Hurdanofilos celebrado en Plasencia, ante el mismísimo obispo de Cáceres. El relato del párroco aún se conserva en el Archivo Episcopal de Cáceres, y es respaldado por los testimonios de las personas que vivieron aquellos acontecimientos. El "duende de Ladrillar", como se bautizó al extraño ser, apareció un día sin previo aviso en las cercanías del cementerio y lo volvió a hacer durante los dos días posteriores, para desaparecer sin dejar huella y no volver jamás. Serafina Bejarano Rubio, vecina del pueblo que vivió aquellos sucesos cuando tenía 9 años, lo relataba así:

“Yo tendría nueve años. Y todo lo recuerdo perfectamente como si hubiera pasado hoy. Fueron tres días los que se apareció aquel “tío”. Venía volando, a no mucha altura y perseguido de dos luminarias redonditas y fuertes. Casi nunca hacía ruido, pero a veces gritaba..., era como un “uuuua, uuuuua” que nos ponía de miedo. La gente se arrejuntaba en aquella placilla de abajo y veíamos cómo aquel demonio flotaba hasta esa arboleda de ahí enfrente. Uno de los días llegó a aposarse muy cerca del cementerio. Daba como un “rivoloteo en el aire” y volvía otra vez para una casa de allí. Estábamos muy asustados... todos le teníamos miedo. Luego hubo un día que no volvió más y por eso se quedó lo del duende. Dicen que el cura lo expulsó, que llegó a pelearse con él. Pero eso ya no lo sé. Iba vestido de negro y era chiquito, chiquito... parecido igual a un mono. Yo tenía nueve años... pero nunca podré olvidarlo”.

En otro momento, según cuentan las actas, una de las luminarias que acompañaban al llamado duende sobrevoló a un grupo de chiquillos, y todos los testigos pudieron observar cómo una niña de cinco años caía al suelo de modo fulminante. La pequeña María Encarnación moría días después del suceso, sin que nada se pudiese hacer por salvarla y sin una causa concreta o conocida para su muerte. ¿Qué ocurrió realmente durante aquellos tres días de 1907? Hay quien dice que es un cuento, otros opinan que el llamado duende era en realidad un pájaro, quizá más grande de lo normal. El caso es que algo sucedió allí y así es como lo han ido relatando a lo largo de los años, pero cada cual que saque sus propias conclusiones.

3 comentarios :

  1. Extremidades cortas y cabeza grande .... Ese era Joselito.

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  2. Sé de un pueblo en el que quien se disfrazaba de fantasma era el propio cura y aprovechaba el disfraz y la noche para hacer visitas no permitidas a los que han jurado castidad y celibato.

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