19 de marzo de 2010

El suicidio colectivo más mortífero de la historia

Hace diez años, cerca de 800 seguidores de la secta ugandesa de la «Restauración de los Diez Mandamientos de Dios» se encerraron en su iglesia, tapiaron las ventanas, se rociaron con gasolina y se prendieron fuego hasta la muerte. Había llegado «el gran día». Al líder de la secta ugandesa de la «Restauración de los Diez Mandamientos de Dios», Joseph Kimbwetere, y sus cerca de 800 seguidores se les iba a aparecer la Virgen y les iba a llevar al cielo. La locura colectiva se había desatado. El 17 de marzo de 2000, tras varios días de ofrendas y rituales, se refugiaron en su iglesia, cerraron las puertas con llave y tapiaron las ventanas para que nadie pudiera arrepentirse en el último momento y escapar. Luego se rociaron con gasolina y «desataron el infierno» hasta morir carbonizados.
Kimbwetere –un destacado político demócrata de la década de los 60, que, tras perder unas elecciones y desaparecer siete años, comenzó a predicar que había tenido una conversación con la Virgen y Jesucristo, y que la había grabado en una cinta– estaba convencido de que el fin del mundo llegaría en el año 2000. Aquel mensaje apocalíptico fue difundido entre todos sus fanáticos seguidores, bajo la advertencia de que, antes de que llegara ese momento, debían inmolarse «para poder alcanzar la salvación».
«Se oyeron algunos gritos, aunque no muchos», dijeron los vecinos de Kanunga, donde ocurrió la que entonces llamaron «la tragedia del siglo». También aseguraron que los fanáticos apenas hablaban, porque tenían miedo de incumplir el mandamiento de «No mentirás», y que, dos días antes, se habían ido congregando en una escuela que los miembros de la secta utilizaban como iglesia, en donde se comieron «tres vacas asadas, bebieron setenta cajas de gaseosa, cantaron y rezaron». Al parecer, siguiendo las recomendaciones de su líder, los seguidores de Kimbwetere vendieron todas sus propiedades los días previos y recorrieron las aldeas cercanas para despedir de sus habitantes.
Las primeras informaciones de la «tragedia del siglo», como la llamaron algunos, hablaban de 230 muertos. Ese era el número de miembros censados por la secta cuando fue registrada, en 1997, como una ONG. Sin embargo, pocos días después la cifra ya había ascendido a más de 1.000, y los periódicos la calificaban como «el suicidio colectivo más mortífero de la historia contemporánea»
Visto en ABC

5 comentarios :

  1. Todas las sectas son iguales empezando por la del Beni

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  2. Hay gente que está muy tronada...

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  3. ¡Qué horror! ¡Cuánta ignorancia!

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  4. Les lavan el cerebro, los apartan de su familia y se apoderan de su voluntad hasta este extremo. Pánico me dá.

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  5. Así son las sectas. Comienza bien y luego mal terminan... Esto está feo.

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