26 de abril de 2010

El transporte menos ecológico

¿Pensabais que el medio de transporte más ruidoso, más contaminante y más destructor del medio ambiente es el automóvil? Pues no, es el caballo. ¿Cómo un medio de transporte tan romántico y aparentemente ecológico iba a resultar tan gravoso para la humanidad? Pues lo era, y hasta límites grotescos. A principios del siglo XX, por ejemplo, en la ciudad de Nueva York vivían y trabajaban unos 200.000 caballos. Es decir, 1 caballo por cada 17 personas.
Los carros tirados por caballos atascaban terriblemente las calles, y cuando un caballo desfallecía, se le solía matar allí mismo. Esto causaba más retrasos. Muchos propietarios de establos contrataban pólizas de seguros de vida que, para protegerse contra el fraude, estipulaban que la ejecución del animal la llevara a cabo una tercera parte. Esto significaba esperar a que llegara la policía, un veterinario o la Sociedad Protectora de Animales. Y la muerte no ponía fin al atasco. “Los caballos muertos eran sumamente inmanejables”, escribe el estudioso de los transportes Eric Morris. “Como consecuencia, las personas que limpiaban las calles esperaban muchas veces a que los cadáveres se descompusieran, para poder cortarlos en trozos con más facilidad y llevárselos en carros.”
Además, los caballos que tiraban de carruajes eran mucho más ruidosos que los coches actuales. El estrépito de las ruedas de hierro y de las herraduras podía llegar a ser tan molesto que incluso causaba numerosos trastornos nerviosos en los vecindarios. En algunas ciudades, en consecuencia, se prohibió el paso de caballos por las calles que rodeaban los hospitales y otras zonas sensibles.

Sufrir accidentes de tráfico con caballos también era espantosamente común. Los caballos no son fáciles de controlar, sobre todo en calles resbaladizas y abarrotadas. En 1900, pues, los accidentes de caballos acabó con la vida de 200 neoyorquinos, 1 de cada 17.000 habitantes. (En 2007, murieron en accidentes de coche 274 neoyorquinos, uno de cada 30.000: un neoyorquino tenía casi el doble de probabilidades de morir atropellado por un caballo en 1900 que por un coche hoy en día). Y eso que no se tienen estadísticas sobre carreteros borrachos. Pero lo peor de este medio de transporte animal era la contaminación: el estiércol. Un caballo medio producía unos 10 kilogramos de excrementos al día. Con 200.000 caballos, eso equivalía aproximadamente a 2.000 toneladas de estiércol de caballo. Imaginad la insalubridad que suponía todo este estiércol para la ciudad. Millones de moscas que propagaban enfermedades mortales. Ríos de ratas y otras alimañas que acudían hambrientas a devorar la avena no digerida y otros restos de la alimentación de los caballos. Cultivos para los humanos que encarecían sus precios debido a la inmensa demanda de los caballos. El estiércol también emitía metano, un potente gas de efecto invernadero. Entonces el problema, de repente, se resolvió gracias a una innovación tecnológica que nadie esperaba. Un transporte mucho más limpio y eficiente. El tranvía eléctrico y el automóvil. Visto en Genciencia

11 comentarios :

  1. Hala, ¿se provoca menos efecto invernadero saturándolo todo con la contaminación de los coches? En cuanto a lo de los sonidos, estos no se han puesto en una carretera principal en hora punta un viernes. ¿Puedo cargarme a las sepetecientas personas que pitan y pitan incansablemente?

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  2. Interesantísimo este artículo. Parece mentira, pero ahí están los datos.

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  3. ja!interesante!
    En mi horósocpo chino soy caballo..

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  4. Para que luego digan los ecologistas

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  5. quien lo iba a pensar...
    a pesar de lo contundente del veredicto, profiero un caballito.
    la vida le da sorpresas a uno.

    siempre es un agrado visitar tu blog. me encanta

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  6. jaja, cari pues yo lo siento, pero si te vas a dejar la piel, no voy a ser yo el que te ponga luego cremita, eh, jajja...


    Y AHORA VOY A LEER EL POST, jajaajaja


    Bezos.

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  7. jaj había leído algo de esto, en un libro que se llama "Los próximos diez mil años" y decía algo de eso, de que en LOndres del siglo pasado había verdaderos debates con el peligro que suponía la mierda de tantos caballos que andaban por la calle... y que no se sabía que hacer con eso, que algún día la ciudad perecería sepultada bajo la mierda de los caballos... y al final ya ves.

    Pero lo próximo que inventen ya puede ir apareciendo, eh... que falta hace...


    Bezos

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  8. Jajajaja Thiago la piel ya se la dejará el bajito, yo solo a saborear el triunfo.

    No me podrías cremita?? muy mal!! ten amigos blogueros pa esto ains jajajajaja

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  9. esto es como lo de las vacas... xo no me esperaba que los matasen alli mismo..q insensibilida x favor...
    no seria mas facil enseñar al caballo a no cagar? o a cagar solo en sitios estipulados?? ;)

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  10. Imagino el pestazo en las calles!

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