15 de abril de 2010

Zoológicos humanos

Hace 100 años la gente blanca pagaba entradas para ver a los "salvajes negros", generalmente raptados en África. El primer caso conocido de esta peculiar esclavitud es el de Saarjite Baartman de Sudáfrica, la cual llegó a Europa en 1810 en un barco inglés. Tenía un trasero muy grande, característica de las tribus Khoisan llamada esteatopigia y también unos labios enormes. Se la encarceló desnuda y se la obligó a sentarse, andar o ponerse en pie según los caprichos del público que le gritaba vulgaridades constantemente. Después de su muerte con 26 años diseccionaron sus genitales y los exhibieron en un museo francés. Otra historia famosa es la de Oto Benga, un pigmeo del Congo belga. Fue capturado en 1904 por un explorador estadounidense. Exhibieron a Benga en una "casa de monos" de EEUU, donde compartía jaula con un orangután. Pasado algún tiempo le dejaron andar libremente por el zoológico, pero los visitantes le molestaban gritándole y tocándole. Por la noche continuaba durmiendo con el orangután. Consiguió librarse de esa condena en 1906 pero no pudo volver a su país y se suicidó.

El comerciante de humanos más famoso fue Carl Hagenbeck. En 1876 envió gente a Egipto a buscar nubios, conocidos por tener la piel muy oscura. Fueron exhibidos en París, Berlín y Londres. Tuvo tanto éxito que repitió en 1881, esta vez con la tribu Kawesqar de Chile. En el caso de Abraham Ulrikab y su familia, unos esquimales de la isla de Labrador, vinieron voluntariamente porque les hizo creer que recibirían dinero y ayudarían en un estudio científico. Se dieron cuenta de que habían tomado la decisión equivocada cuando fueron exhibidos en el zoo de Berlín y el sobrino Tobías fue maltratado con un látigo. Al cabo de cinco meses todos habían muerto de viruela. En 1897, el rey belga Leopoldo II construyó tres aldeas congolesas en Tervuren (Bélgica) en las que vivían más de 200 personas de distintas tribus. Estuvieron allí dos meses, vestidos sólo con faldas de paja, y muchos murieron de neumonía o tuberculosis. Los visitantes quedaban encantados y les tiraban plátanos. Algo similar ocurrió en Amsterdam en 1883 con la construcción de una aldea javanesa, y en París en 1889 con la construcción de una aldea senegalesa. La verdad es que cuesta imaginar estas prácticas tan crueles, llevadas acabo hace tan sólo 100 años.

8 comentarios :

  1. Había mucha ignorancia y cuando no sucedía lo que has relatado, los esclavizaban en las haciendas de azúcar o algodón. Eso por ejemplo hacía el peruano del milenio traficar con polinesios (canacas), incluso por seguirlo haciendo se rebeló contra el que había decretado la libertad de estos y hecho de su tráfico un delito.

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  2. Que horror, hasta que punto puede llegar el ser humano?
    Menos mal que ya pasó, pero pensar que fue solo hace 100 años, pone la piel de gallina.

    Que salvajes somos...

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  3. me has dejaoooo muertoooo, ante semejante atrocidad, que fuerte y luego dicen que ellos son los salvajes

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  4. Lo que cuentas es sencillamente terrible.

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  5. Lo malo de todo esto es que hoy en día sigue existiendo la esclavitud, pero todo el mundo mira hacia otro lado...

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  6. Lo inhumano que puede llegar a ser el ser humano.:(

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