13 de mayo de 2010

Fiesta de bienvenida

Después de veinte años dedicado a las finanzas, Fernando decidió cambiar de vida. Hizo las maletas y se fue a vivir a la montaña, en completa soledad, lejos del mundanal ruido. Compró un par de hectáreas de bosque e hizo una cabaña con sus propias manos. Al cabo de dos meses de vida en la más completa soledad, un día alguien llamó a la puerta de su cabaña. Se trataba de un fornido leñador, que se presentó de esta manera: -Tal vez usted pensaba que vivía solo en este bosque, pero también yo vivo aquí. Y vengo a invitarle a una fiesta de bienvenida. Después de meses de soledad, Fernando sentía ya fuertes deseos de compañía humana. -Gracias -dijo al leñador-. Con mucho gusto iré. -Quiero advertirle que en esa fiesta seguramente se beberá mucho. -Estoy acostumbrado a eso -replicó Fernando-. -También podría haber alguna pelea a puñetazos. -Procuraré defenderme lo mejor posible. -Y quizá haya algo de sexo, sexo violento. -Tampoco eso me asusta. Antes de despedirse, Fernando preguntó al leñador: -¿Qué ropa debo llevar a esa fiesta? Guiñando un ojo, el leñador respondió: -La que quieras. Nada más vamos a ser tú y yo...

5 comentarios :

Despáchate a gusto. Estás en tu casa.