7 de octubre de 2010

Quema el pene de su marido para "purificarlo"

Una mujer australiana ha afirmado que incendió los genitales de su marido porque sospechaba que le estaba engañando y quería "purificar su pene", aunque la mutilación luego le costó la vida al esposo, informó la radio ABC.

No obstante, Rajini Narayan, de 46 años, se declaró inocente de los cargos de asesinato y haber prendido fuego a una casa valorada en un millón de dólares locales (980.000 dólares estadounidenses).

Su marido, Satish Narayan, perdió la vida semanas después en el hospital por las graves quemaduras que le infligió Rajini, quien le echó licor a la zona de los genitales antes de lanzarle una cerilla.

"Él era mi héroe, el hombre de mi vida, el amor de mi vida (...) Iba a purificarle el pene, dejarle una marca que siempre se quedara conmigo, para que siempre fuera mío", declaró ante un tribunal de Adelaida la mujer, madre de tres hijos.

Previamente, Rajini Narayan había declarado: "Soy una mujer muy celosa, su pene me pertenece. Sólo quise quemarle el pene para que fuera mío y de nadie más."

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9 comentarios :

  1. Bueno, bueno, buenooooo .... Jodeeeeer !!!!!

    Pues digo yo que las cosas también se pueden purificar con agüita de Lourdes.

    Mas que nada lo digo por si alguien se le ocurre alguna vez coger una botella de Brugal y un mechero. jajajajajajaja.

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  2. Y desperdiciar el brugal pa eso?? quita quita, el brugal mejor nos lo bebemos jajajajajaja

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  3. Uf !!!! Menos mal jajajajaja. El pajarillo ya vuelve a cantar de contento. jajajajajajaja.

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  4. Pero ¿era un hombre o un pene andante? No me lo explico.

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  5. Dios! qué de gente loca hay en el mundo!

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  6. Si eso lo hubiera hecho aquí un hombre, lo llamaríamos "un nuevo (y -añado- horrible) caso de violencia machista", le miraríamos todos como si fuera lo peor de lo peor, la prensa se rasgaría las vestiduras con una fingida (pero digna) mueca de cabreo, las feministas clamarían al Cielo y le meteríamos 30 añitos en la cárcel sin contemplar siquiera la opción de ver si tenía problemas mentales u otra circunstancia atenuante. Total, en éstos casos es violencia machista, siempre gratuita e injustificable, maldad masculina pura y dura.

    Además, todos sabemos que una mujer es un semidiós (perdón, una semidiosa), mucho mas valiosa que los humanos. Y de ahí que sea tan escandaloso que mueran mujeres en manos humanas y no al revés (lógico, muy lógico). Por esa misma razón no son noticia los muertos humanos de sexo masculino (que haberlos haylos, víctimas de mujeres zumbadamente zumbadas -mas de 30 casos al año-, de los que nunca, nunca, nunca se habla). Y, desde luego, nadie que estuviera en sus cabales osaría hacer de tamaña desgracia un chistecito de humor negro.

    Pero, por fortuna, nosotros no somos Australia. Aquí estamos muuuucho mas evolucionados (ufff, por suerte!!!!). Aquí ya lo hemos entendido todos (por fin!): las semidiosas pueden escupir sapos por sus boquitas y no pasa nada (para eso son semidivinas, coño!). Pueden cachondearse incluso de un asesinato tan rematadamente doloroso, vil, alevoso y abyecto como el que éste hombre padeció pues, como ya ha quedado bien aclarado, valemos menos que un Brugal.

    Cuando leo tanta falta de respeto, cuando noto tanta imbecilidad semidivina y tanta incapacidad de autocensura, no puedo evitar preguntarme: -¿Se sentirán felices al ser tan remarcadamente bordes?-

    A veces pienso que vamos de cabeza como hacia una locura de masas profunda, peligrosísima y, además, revanchista. Es decir: camino de meternos de lleno en la mierda!

    -¡De nada, no las merezco!-

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  7. Hombre: Creo que te has equivocado de sitio donde vomitar tu misoginia. Aquí no es.

    Y para "imbecilidad semidivina" la tuya. Ahora llámame borde.

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  8. En la vida hay hombres, hombrecitos y cagamandurrias semidivinos como este tarado.

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