27 de octubre de 2011

A la cárcel por alquimista

¿Os acordáis cuando la Inquisición perseguía a los alquimistas? Yo tampoco, que no estaba. Pero parece ser que ahora tampoco está bien visto eso de practicar la alquimia.

El fin de la alquimia era la transmutación de los metales viles en oro. Un alquimista norirlandés, Paul Moran, ha intentado convertir sus heces fecales en oro (pensando tal vez que el excremento estaba más cerca, después del destilado digestivo, de la Prima Materia y por lo tanto podría ser más fácil conseguir la famosa Piedra Filosofal).

El caso es que para realizar el experimento el tipo cagó, puso a calentar sus deposiciones junto a otras sustancias inflamables y lió un incendio en el barrio, lo que le ha costado 3 meses de cárcel y 12 más de condicional.

Y después del experimento la mierda seguía siendo mierda. Poco futuro le veo yo a éste como alquimista.

Visto en Pijamasurf


3 comentarios :

  1. ¡A ver, que no te'nteras! La idea del pavo es buena pero es que se equivocó al calentar el crisol y lo que calentó fue la taza del váter. Como es más grande, en vez de usar la llamita del mechero bunsen encendió una hoguera debajo. Es lo que pasa cuando te equivocas con las medidas.
    Salu2

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  2. Y lo mal que olería el barrio después... Que no se les ocurra hacer la deseada piedra con más fluidos vitales.

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  3. Los experimentos con gaseosa y no con merde

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