20 de enero de 2012

El gato y el vasco

En un pueblo de una pequeña comarca vasca, un campesino llega al almacén del pueblo en un crudo día de invierno, con una tremenda helada, y un frío que te podrías reír de Siberia.

- Gorka, le dice al dueño, quiero que me vendas una de esas bolsas de goma que se le pone agua caliente adentro para calentar la cama y tener los pies calientes.

- Coño, Patxi, que mala suerte la tuya; justamente esta mañana le vendí la ultima a Idoia. la de la casa del Gari.

- Ramón le dijo: ¿que hago yo ahora con el frío que hace por la noche?

- No te preocupes hombre, yo te prestaré mi gato.

- ¿Tu gato?

- Mi gato es gordito, te lo colocas en los pies dentro de la cama y verás que calorcito que te da toda la noche.

- El martes volveré a tener bolsas así que vienes por una y me lo devuelves.

- Bueno, gracias Gorka. Patxi toma el gato y se dirige a su casa.

El día siguiente se aparece Patxi como un "ecce homo", con la cara desfigurada por los arañazos, en la tienda de Gorka.

- Oyes que vengo a devolverte este gato de mierda y te lo puedes meter por donde te quepa. Mira como me dejó el malparido.

- Pero Patxi, ¿qué pasó?, si este gato es lo más manso que hay.....

- ¿Manso?......la madre que parió al gato, el embudo en el culo se lo puse sin problemas, pero cuando empecé a echarle el agua hirviendo se puso como loco........


Enviado por Juan Carlos


6 comentarios :

  1. Yo también uso bolsitas calentes de esas... Pobre gato!!!!!! Aunque Menda estaría de acuerdo, jeje

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  2. Ya no hacen los gatos como antes ...

    Se nos hace mayor la Azaharita eh? jejejejeje

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  3. Pues sí porque esas bolsas de agua las usaba mi abuela jajajajaja

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