5 de diciembre de 2014

El Exorcista (Spanish Version), cuando la realidad supera la ficción

Basta con echar una ojeada a cualquier periódico para darte cuenta de que en muchas ocasiones, demasiadas para mi gusto, la realidad supera a la ficción. Y es que en Burgos, una menor ha sido sometida a nada menos que 13 exorcismos por un cura.

La chica en cuestión es anoréxica y sufre ataques de ansiedad, lo que llevó a los padres a pensar que estaba "poseída" por el demonio, que es muy malo. A mí es que en pleno siglo XXI me cuesta imaginarme a una madre en plan "Manolo, llama al exorcista que la niña está mu rara", pero lo cierto es que por desgracia en este país aún se tolera que pasen estas cosas que van contra toda lógica y toda razón.

Menos mal que en la familia de la víctima aún queda alguien con dos dedos de frente que interpuso una denuncia, y si bien no se la va a poder rescatar de las garras de la iglesia ya que los padres son miembros de la ‘Milicia de Santa María’, que tiene pinta de secta dentro de la secta, al menos a lo mejor se consigue que no la maten en algún ritual raro.

La policía está investigando ahora unos posibles delitos de de violencia de género, lesiones y maltrato familiar. Ante la Policía Nacional la menor declaró que en mayo de 2012 comenzó con unos problemas de anorexia acompañados por problemas nerviosos de ansiedad y que dejó de comer "por hacer penitencia", la misma razón que le llevó a realizarse cortes en las muñecas. ¿Quién le animó a efectuar esos actos de flagelación? Confesó que su madre y el grupo religioso de la ‘Milicia de Santa María’. Sus padres, según el relato de la joven en la comisaría, interpretaron los ataques de ansiedad como una posesión demoniaca, algo que les había sugerido un seminarista estudiante de Teología, que debía ser el más listo de la clase.

El Diario de Burgos cuenta que entre septiembre y noviembre del año 2012 estuvo ingresada en el servicio de psiquiatría del Hospital Clínico de Valladolid por una sintomatología compatible con anorexia. Allí confiesa a los doctores que desde hace unos meses tiene un demonio dentro, que es quien le engaña y motiva a hacerse daño. En septiembre asegura que es expulsada de la catequesis de la parroquia. Algunos catequistas le espetaron que estaba endemoniada, que tenía algo que no se lo curaba un médico y que iba a ir al infierno. Su padre la insultó gravemente llamándola "hija de puta", pero que no se lo decía a ella, sino al demonio que llevaba dentro. Todo ello mientras la zarandeaba y la sujetaba por los brazos.

Posteriormente la joven endemoniada intentó acabar con su vida tirándose de un tercer piso. Pero sobrevivió, si bien sufrió lesiones muy graves en la columna vertebral, las muñecas y el tobillos derecho, lo cual le dejó inicialmente postrada en una silla de ruedas.

Tras varias conversaciones y gestiones con un seminarista, una profesora de religión y un párroco de Burgos, llegaron a la conclusión de que estaba poseída por el demonio. En abril de 2014 la llevaron al convento de San Joaquín y Santa Ana, de Valladolid, para que el exorcista la liberara del diablo. La tumbaron en el suelo a los pies del altar, pero como intentó escaparse, tras ponerse muy nerviosa, la sujetaron por los brazos y se sentaron encima de las piernas. Mientras un señor le sujetaba la cabeza, una señora «le ponía un crucifijo y apretaba con fuerza. Le hicieron daño y le causaron una herida, además de colocarle imágenes de santos por todo el cuerpo.
Durante el rito, que duró entre una y dos horas, el exorcista estuvo rezando el rosario y otras oraciones de sanación. Le hizo beber agua con sal exorcizada y se dirigía a ella voceando expresiones como: "¿Quién eres, Satanás, Belcebú, el diablo en persona?" Y también: "Bestia inmunda, dixi mi como tu a dominaris". Como el diablo no contestó, concluyó que la posesión era total y le recomendó, según la joven, que dejara de tomar la medicación prescrita por su psiquiatra. Durante el exorcismo sintió dolor, miedo e impotencia por no poder escapar, pese a que pidió varias veces que cesaran. Según la denuncia, esta ceremonia se repitió hasta en 13 ocasiones. En vista de que no tenían mucho éxito fue obligada a rezar todos los días y uno de ellos se desmayó por llevar mucho tiempo de pie. Su padre le dio varias patadas mientras le gritaba que se levantara. En otra ocasión, al no querer rezar el rosario, le ataron las piernas y las manos y le introdujeron una braga en la boca.

Los pelos como escarpias de pensar que hay gente así por ahí suelta.

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