3 de febrero de 2016

La Dama Blanca

Cuenta la leyenda que la señora Perchta, conocida como la Dama Blanca, se aparecía después de muerta en diferentes lugares. Esta Dama se casó a los veinte años con un anciano llamado Juan Liechtein. La jovencita se casó como ocurría en aquellos tiempos a instancias de su padre, la riqueza del anciano novio deslumbró al padre de nuestra Dama y vio la oportunidad de su vida en la unión de este matrimonio.

Desgraciadamente para nuestra Dama, la señora Perchta, su ya marido era un tremendo tacaño y una persona desagradable en el trato, esto hizo que la vida se le hiciera insoportable a su lado. No pudiendo más huyó con un enamorado que tenía antes de casarse con el anciano. El enamorado era el conde Ternberk.

Cuando el marido se enteró de lo sucedido montó en cólera. Quería vengarse, pero por la edad y la rabia del momento tuvo un ataque de apoplejía y cayó fulminado, muriendo al instante.

Al recibir la noticia de la muerte de su esposo, la señora Perchta o Dama Blanca, sintió remordimientos de conciencia. Tomó la decisión de buscar refugio en la sede de sus parientes en Jidrichuv Hradec y se dedicó a hacer buenas obras, para tranquilizar su conciencia y apagar ese sentimiento de culpa que sentía.

La apenada Dama introdujo la costumbre de ofrecer a los pobres comida, se trataba de una papilla dulce. Incluso después de muerta ya convertida en un fantasma, la Dama Blanca velaba para que esta tradición continuase.

Esta papilla se distribuía el día de Jueves Santo, cuando acudían al castillo de Jidrichuv Hradec centenares de indigentes.

Un día, ya muerta la señora Perchta, los pobres acudieron como siempre en busca de su papilla, pero se encontraron con la puerta cerrada debido a que el nuevo dueño del castillo había decidido suprimir la distribución de la papilla, para horrarse el dinero que esto suponía.

Pero el fantasma de la Dama Blanca solía rondar por el castillo y, como comentaba antes, seguía velando para que la tradición siguiera. Al percatarse que el nuevo dueño dejó de dar el alimento para guardarse el dinero que debía gastar en la papilla...

“La Dama Blanca hizo una aparición, irrumpiendo airada en la cocina, arrojando al suelo las calderas, la loza y otros enseres domésticos que se hallaban a su alcance.”

Las criadas que se encontraban allí huyeron despavoridas ante el suceso que acababan de presenciar.

Al regresar de la cacería, el dueño del castillo trato de tranquilizarlas, atribuyendo a la corriente de aire los extraños ruidos que se habían oído, y diciendo que todos los utensilios que estaban esparcidos y rotos por el suelo eran también por el viento que podía haber entrado por los ventanales de la cocina.

La Dama Blanca quiso dar un escarmiento al propio señor del castillo. Así, cuando durante la cena el hidalgo caballero se disponía a hincar el diente en un sabroso asado, una misteriosa fuerza le arrancó el plato, y lo mismo les sucedió a los demás comensales. Las puertas y ventanas empezaron a abrirse y cerrarse con un espantoso estruendo, y el señor del castillo prefirió salir huyendo a la ciudad. El fantasma de la Dama Blanca siguió aún durante varios días haciendo estos fenómenos extraños, hasta que el señor del castillo prometiera que seguiría ofreciendo la papilla dulce a los pobres.

La Dama Blanca, además de velar por la distribución de la papilla, se dedicaba a otros quehaceres, haciendo sus apariciones en los castillo de los Rozmberk y de otros linajes con ellos emparentados.

Se cuenta lo siguiente:

- Si el fantasma de la Dama Blanca se dejaba ver por los pasillos de las mansiones con guantes blancos, esto auguraba una boda o un bautizo.

- Si por el contrario tenía los guantes negros anunciaba funerales.

1 comentario :

  1. por más papilla que distribuyó en vida la dama blanca nunca pudo despercudirse del remordimiento que llevaba encima y la acompañaría hasta después de muerta por los siglos de los siglos.

    que terrible debe ser eso.

    saludos

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