3 de julio de 2016

Los hermanos Collyer y su obsesión

Esta es la historia de dos hermanos que eran acumuladores tan compulsivos que los llevó a un final trágico. Su caso fue tan extravagante que el Síndrome Collyer hoy en día hace referencia al desorden patológico de acumular compulsivamente basura y cosas inútiles. Y vaya que acumularon cosas inecesarias, pues al morir Homer y Langley Collyer dejaron en su casa nada más y nada menos que 103 toneladas de basura la cual iba desde órganos humanos hasta munición de artillería pesada sin utilizar.

Graduados en universidades prestigiosas llegaron a ser sobresalientes gracias a su obsesión por adquirir cosas inútiles. Sin embargo, nadie sabía que acumulaban tantas cosas hasta que el 21 de marzo de 1947 la policía de Nueva York entró a su casa cuando hacía días que no se sabía nada de ellos.

La escena que contemplaron los policías al entrar a la casa de dos pisos de los Collyer fue impactante, pues la cantidad de muebles acumulados hizo imposible pasar por la puerta principal. Tras entrar por la ventana encontraron a Homer muerto en el suelo. Sin embargo no había señales de Langley.


Incrédulos por lo que veían sus ojos llamaron a sanidad pública para sacar la basura. Entre los ítems dispersos encontraron, entre otras cosas, desde una máquina de rayos-x, varios pianos, un gigantesco órgano de iglesia, esqueletos de caballos y vacas, órganos humanos y animales conservados en jarrones de cloroformo, cientos de miles de libros y periódicos, cientos de litros de keroseno y material quirúrgico, partes de coches, cientos de herramientas y material eléctrico y, ante la mirada atónita de los removedores, un arsenal de armas que iba desde ametralladoras de alto calibre, balas de tanque y hasta lanzagranadas “suficiente armamento como para iniciar una pequeña guerra” según las palabras de la policía.

Al cabo de 4 semanas de remoción de basura el cadáver de Langley fue encontrado enterrado en una pila de periódicos. Tras la investigación se descubrió que este, sin querer, había accionado una de las trampas siendo aprisionado por miles de periódicos y libros. Su hermano, ya ciego y casi paralizado, murió de hambre.

Lo de los órganos humanos es todo un misterio hasta el día de hoy.


http://www.planetacurioso.com/2009/07/16/gente-rara-los-obsesivos-hermanos-collyer

2 comentarios :

  1. y no han sido los únicos, pues a través del cable hay programas sobre recolectores que muestran a gente rara con graneros llenos de un montón de cosas que han recolectado durante décadas y cuya afición pasa de padre a hijo. al menos, con relación a los dos tipos de tu post, ellos se deshacen de sus cosas, aunque al final siguen adquiriendo otras. todo un círculo.

    saludos.

    ResponderEliminar
  2. Ostras, yo no sabía nada de estos hermanos. Ha sido interesante leer la historia pero escalofriante pensar como vivieron... Aunque para ellos serían la mejor forma...

    ResponderEliminar

Despáchate a gusto. Estás en tu casa.